PichiAvo
Élleipsi
28 May - 31 Ago 2026
La ciudad contemporánea es un territorio saturado de imágenes. Transitamos diariamente por espacios físicos y digitales donde los estímulos visuales compiten de forma constante por captar nuestra atención, condicionar nuestros deseos y definir la forma en la que interpretamos el mundo. En ese contexto, determinadas prácticas artísticas desarrolladas en el espacio público continúan conservando una capacidad singular, la de interrumpir momentáneamente esa circulación acelerada de información para generar una experiencia distinta de la mirada. El trabajo de PichiAvo se sitúa precisamente en ese lugar de tensión entre imagen, espacio urbano y construcción cultural de la memoria.
Desde sus inicios vinculados al grafiti y al arte urbano, PichiAvo ha desarrollado un lenguaje visual capaz de establecer un diálogo poco habitual entre tradición clásica y contemporaneidad. Lejos de utilizar la iconografía grecorromana como simple cita estética, sus obras activan una conversación mucho más compleja sobre la permanencia de ciertos relatos culturales y sobre la manera en la que las imágenes sobreviven, se transforman o se erosionan con el paso del tiempo. En SELTZ by Ritter Ferrer, la exposición Élleipsi profundiza precisamente en esa idea de transformación a través del elemento central de la ausencia.
El término griego que da título al proyecto significa “carencia”, “ausencia”, funciona aquí no como una referencia melancólica a aquello perdido, sino como una herramienta activa de construcción visual. Las obras no se articulan desde la plenitud de la imagen, sino desde sus interrupciones. Figuras clásicas fragmentadas, superficies erosionadas, capas que cubren parcialmente los cuerpos o frescos que parecen emerger desde el desgaste convierten el vacío en parte fundamental del relato. Lo ausente deja de entenderse como falta para convertirse en espacio de activación de la mirada.
Existe en esta operación una dimensión profundamente contemporánea. Vivimos rodeados de imágenes aparentemente completas, inmediatas y permanentes, pero gran parte de nuestra experiencia cultural se construye precisamente sobre fragmentos, reconstrucciones y restos dispersos. La memoria colectiva funciona muchas veces de ese modo, mediante piezas inconexas que el espectador recompone mentalmente. PichiAvo trasladan esa lógica a la pintura y a la superficie mural, obligándonos a participar activamente en la construcción del significado. La obra no se cierra sobre sí misma, sino que necesita de quien la observa para completarse.
El viaje realizado recientemente por los artistas a ciudades como Atenas, Roma, Pompeya o Nápoles atraviesa conceptualmente toda la exposición. Allí, entre esculturas mutiladas, frescos erosionados y piezas desplazadas de su contexto original, aparece una evidencia fundamental, ya que gran parte del poder simbólico del arte clásico reside precisamente en su condición incompleta. La ruina no supone únicamente destrucción; también activa imaginación, proyección y deseo de reconstrucción. Élleipsi trabaja desde esa misma conciencia arqueológica, entendiendo que las imágenes continúan produciendo sentido incluso cuando el tiempo, la historia o la violencia han actuado sobre ellas.
La incorporación del fresco dentro del universo plástico de PichiAvo resulta especialmente significativa. Históricamente asociada a la permanencia monumental y a la idea de trascendencia cultural, esta técnica aparece aquí atravesada por procesos de desgaste, raspado y fragmentación que alteran cualquier noción de estabilidad. La superficie deja de presentarse como algo cerrado y definitivo para convertirse en un territorio de tensión entre conservación y desaparición. En ese gesto conviven también dos tradiciones aparentemente opuestas, la voluntad histórica del monumento y el carácter efímero del arte urbano.
Quizá ahí resida una de las claves más interesantes de la exposición. PichiAvo no plantea una confrontación entre cultura clásica y street art, sino que evidencia cómo ambas prácticas comparten algo esencial, su necesidad de ocupar el espacio público y generar formas de comunicación visual capaces de influir en la sensibilidad colectiva. Las imágenes nunca son neutrales. Construyen imaginarios, fijan memorias y condicionan nuestra relación con el entorno. Por eso resulta relevante pensar qué tipo de símbolos, relatos y representaciones decidimos conservar, transformar o dejar desaparecer.
En Élleipsi, la pintura funciona como excavación. Cada capa eliminada, cada fragmento aislado y cada cuerpo incompleto abre una reflexión sobre la fragilidad de las imágenes y sobre nuestra necesidad permanente de reconstruir significado a partir de aquello que falta. Porque, en ocasiones, lo ausente no debilita la imagen, la vuelve todavía más persistente.
José Luis Pérez Pont